Que rosario de canciones
veinteañejas en los recuerdos
como aureolas angelicales que
me encuentran aun despierto
aun estando endemoniado
a veces traicionado por la ira
cual orate desquiciado
volvio del mar a la orilla
ese placer repentino
que nos da aquel sol naciente
una sonrisa que despido
insospechada sensacion de alivio
quizas la felicidad adyacente.
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