lunes, 31 de mayo de 2010

catorce 5

Entre basurales y carreteras de plata. Entre arboles que se desangran en noches relargas. Entre camiones que parece cobraran vida por un minuto. El temor es uno y ya amanecio otra vez. El enjendro vive en mi como una larva negra y rara y sedienta de karma. Persigue el ritual que acaece con la muerte de los amigos y las personas malas de toda indole insana y pagana, puesta en escena. No me necesitan ya porque soy libre de deseos materialistas y de ambiciones pseudonaturales. El cambio de un modo de pensar que se agita al contacto con el inframundo, la prole, el suburbio, los discrimados del "cole" y los muchos fantasma de este asqueroso mundo.

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