Y sigue el dinero siendo el enemigo
cuando mas se empina el camino
hoy que desconozco, aún mas, mi destino
que amenaza dejarme solo residuo.
Presa de los miedos incesantes
anfibio de raras palabras
interesado en tontas guitarras
y ansiolíticos calmantes
Cada vez veo mas lejano mi rostro
ahora conquistado por las barbas negras
como el espanto de las guerras
y llanto ante lo amorfo
Que salado este mar de angustia
que cuerda no me lanza
me ahoga la esperanza
mi alma, pasto y mustia
Y cuando calla la noche
las heridas se abren
el colofón de este vinagre
intenso que me duerme en soroche
Palida tez inconsciente
devuelvete en rosadez
para asi, volver a su vez
a la imagen renaciente.