Liberenlo, liberenlo, liberenlo!
librendo de todo el mal que lo rodea
y que afecta su mente y su cuerpo
Abran una cobija y envuenvanlo
para que el frio del presente
no haga mella en su merced.
Agiten un poco las alas
para que el calor del infierno
no lo consuma y lo devore
como un fragil antilope
en las garras del leon hambriento
que es ahora dueño de la voluntad
de nuestros dioses
y de la vida misma.
Esa vida que solo sabe enseñar a golpes. Esa vida que no nos ubica dentro de una lista de invitados, sino que nos pone al filo del acantilado para medir nuestra resistencia y a veces hasta nuestra fe y nuestro amor. Ese amor que es tan ajeno a la vida, porque es obtuso y testarudo. Es de tomar sus propias decisiones, y no sabe responder con actitudes coherentes, mas si con instintos bipolares y contradictorios versos.
Abran paso para que pase el elefante del sueño...
Nadie quiere ser pisoteado por una pesadilla de la que seguro uno nunca despertara.
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