domingo, 16 de mayo de 2010

Pequeña Rosa

Pequeña Rosa, me gusta tu flor. La elevas al viento como un rayo de sol. Le cantas al pie de una colina verde y velas con celo austero su descanso. Quiebras los lienzos graníticos de tu propia depresión para hacer de vuestra nueva vida una canción que solo recuerde pasajes encantadores en medio de fértiles valles de flores amarillas. Flores como la tuya misma, Pequeña Rosa.

Me ganaron las ganas de querer verte hoy otra vez. De querer saborear esa conmovedora escena entregada por los dioses. Me ganaron esos sentimientos acorralados por los estupidos miedos de la decadencia. Hoy afloraran como venciendo mi propia miseria. Hoy afloran como esa flor que llevas con tus manitas y que elevas al sol. Me ganaron las ganas de sentirte siquiera de lejos como los recuerdos que tengo de mi hogar.

Quisiera poder quedarme contigo pero debo seguir el rumbo que me depara la eterna pesadilla. Vivir preso en una vida no es la tuya. Mas estoy seguro que mañana volvere a verte elevar esa flor al viento. La única sensacion de vida que siento. Mi pequeña flor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario