Parecen disfrutar su ritual juntando las manos al compas y delvolviendo las miradas cercenadas por las luces multicolores y una densa niebla. Un ambiente netamente bohemio, efimeramente salvaje. Sentir inigualable y a la vez incomfortable. La atencion penetra tambien mi espacio vital porque ella sonrie, sonrie y sonrie. Y de tanto sonreir yo sonrio tambien hasta confundirme intercaladamente con su belleza. Que por si el alcohol o la emocion no interesa. Es que es tan bella que hasta me atrevo a acercarme y le susurro al oido unas frases que son tan inutiles como las propias miradas, sobre todo en una noche llena de ellas.....
A plenitud meneaban las mareas humanas y yo pasaba entre ellas en busca de mis instrumentos y en busca de el parkinson. Quizas me senti bien; mas tarde todo lo contrario. Los dientes apretados, la boca seca, y la mirada descontrolada no podian pasar desapercibidas y eran recibidas en picada. Seguian las mismas danzas y la mayoria de los rostros ya aquejaban los semblantes de duda causados por las altas horas y lo agotadores pasos de su tan estereotipico ritual. Al salir de esa puerta ella no era la de antes y el contraste ya no era inmenso con las danzantes que seguian con su mazoquismo, y yo perdido....
Exprimido y olvidado. Lo he dado todo esta noche; entregue mi alma al dios de mi arte y le pedi permiso a mis idolos para intentar emularlos por enesima vez. Y fracase.
Realmente no fue la noche. No fue el perfecto genesis para el año de mis aventuras en mi esquiva sudamerica. Faltaron esas cosas pequeñas y grandes que hacen de un noche especial como las de huancayo, o las de barranco, o las de mi casa. Y sin necesidad de tanto contraste que perfeccionismo y la vez que ridiculo.
La noche no ha terminado aun. Obviamente sigue en marcha. Sigue en pie la guerra del zapateo. Los pasos y las sonrisas especialmente la de ella que espero no se acuerde de mi y a la misma vez hubiera querido algo mas. Tipico sentir humano. Es lo mejor, lo mejor para ti. Lo peor para algunos.
Van vienen, vienen y van. Surcan dos mares, tienden trampas, caen en los anzuelos y elevan plantas. Juntos con ellas son blandas y en limar de los pares. Les fue bien en estambul. Como es que no hay cena para doscientos, trescientos, quinients ,mil! decenas de muchachos dando vueltas secularmente en pozos de barro venenoso. Y se rien. Y siguen riendo. Y rien aun mas fuerte hasta llegar a las carcajadas alimentadas aun mucho mas por voces autocriticas y por levantamientos de poder que paran suavemente y tiemblan de solo pensar en esa luz tan suave, tan violeta, tan lejana, pero muy a la vez inigualablemente real. Inigualablemente tieso. Cerebro descompuesto ya a las 3 de la mañana. Como, tomo, meo. Tomo, como y vuelvo a mear. Y subsiguientemente vuelvo al coche de vuelta en tonos de musica y conversaciones incomfortables; susurros, estos indeseables, indirectos y estupidos; sigue la musica aunque ya no la oiga.
El viaje es largo, pero el cemento lo hizo segundos. Ahora ya estoy yo en el volante y siguen danzando en mi mente como siempre. Parece ya una vida a estas instancias de intoxicacion y sobre todo ella. La sonrisa inolvidable e insospechable. Mas esperaba yo la visita de la rubia que la de esta trigueña preciosa que hizo de mi inperfecta noche una no tan mala. Seducida la noche otra vez caen balas pero no matan. Me estimulan a seguir manejando.
Ya estoy en casa. Tiempo de decisiones; Olvidalo, no voy a bajarlos del coche. Mi estomago erupciona mientras tengo la vida en la puertas del esofago. Mucha cusqueña, mucha gaseosa, mucho derroche, muchos rubíes y piedritas en mi dimension se esconden tras la almohada y mis pasos tropiezan unos con los otros. Noticias de sueño. Te paran a las seis y cuarto de la mañana. Aun oscuro. Aun la noche. La seducida noche de danzantes y artistas perfeccionistas y alpinchistas, de dueños tardones y amores ausentes, gente comun y corriente y autores aun no proclamados quedaron abandonados a su suerte y a mi muerte sobre un lecho inerte presa del sueño y de los pecados.
No hay comentarios:
Publicar un comentario