Pronto se acaban los dias. Un alma motorizada que me lleva de ruta en ruta. Ya no tengo manos ni nada que compartir. Quiero dejarselo todo a mis progenitores y escapar hacia la clandestinidad de mi especie. Quiero dejar la tecnologia abrumadora y esclavizadora, y echarme a andar en bosques virgenes al lado de mi inseparable guitarra. Quisiera que vinieran y me golpearan hasta desangrarme y entrar en un coma del que solo pudiera salir viendo la luz de la verdad. La Luz que emana la vela de la esperanza. Esa misma que se apago en mi silencio. Se fue diluyendo como las lagrimas en mis ojos.
Definitivamente a veces parece que no hay nada porque luchar. Todo es falso y monotono; las noches te traen recuerdos que todas mañanas tendras que digerir bajo una esclavizadora rutina y una sociedad pragmatica y robotizada que tira para el mismo lado sin siquiera saberlo. Lo peor es estar consciente del desengaño.
Que alguien golpee mi feretro. Que alguien rompa mi fortuna. Que alguien modifique mi karma. Que alguien me sacrifique en el nombre de las cosas buenas. Que alguien diga en voz alta lo que yo no puedo decir. Que alguien sea de verdad para yo tambien sentir que lo soy.
Esta vida cada vez parece un laberinto
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